Neve Noturna

Mesmo às cobertas frio, ao travesseiro
e na janela o claro brilho súbito
Profunda noite assombra a neve em peso
ouvem-se soa racham-se os bambus

Bai Juyi
(Antologia da Poesia Clássica Chinesa, Dinastia Tang)

WALKING AROUND

ACONTECE que estou cansado de ser homem.
Acontece de entrar no alfaiate e no cinema
murcho, impenetrável, como um cisne de feltro
navegando em uma fonte de água e cinzas.

O cheiro de cabeleireiro me faz chorar aos berros.
Só quero um descanso de pedras ou de lã,
só quero não ver lojas, nem jardins,
nem mercadorias, nem óculos, nem elevadores.

Acontece de estar cansado dos meus pés, minhas unhas
meu cabelo, minha sombra.
Acontece que estou cansado de ser homem.

Ainda assim, seria delicioso
assustar um notário com um lírio cortado
ou matar uma freira com um golpe na orelha.
Seria lindo
sair pelas ruas com uma faca verde
dando gritos até morrer de frio.

Não quero continuar sendo raiz nas trevas,
vacilante, hirto, tiritando de sono,
lá embaixo, nas entranhas molhadas da terra,
sorvendo e pensando, comendo todo dia.

Não quero para mim tanta miséria.
Não quero continuar raiz e túmulo,
subsolo solitário, porão com mortos
endurecidos, morrendo-me de pena.

Por causa disso segunda-feira arde como petróleo
quando me vê chegar com cara de cárcere,
e uiva em seu percurso feito uma roda ferida,
e dá passos de sangue quente ao anoitecer.

E me empurra a certos rincões, a certas casas úmidas,
a hospitais onde os ossos saem pela janela,
a certas sapatarias com cheiro de vinagre,
a ruas medonhas como fissuras.

Há pássaros de cor de enxofre e horríveis intestinos
dependurados nas portas das casas que odeio,
há dentaduras esquecidas em uma chaleira,
há espelhos
que deveriam ter chorado de vergonha e terror,

há guarda-sóis em toda parte, e venenos, e umbigos.

Eu passeio com calma, com olhos, com sapatos,
com fúria e esquecimento,
passo, cruzo edifícios de escritórios e lojas ortopédicas,
e pátios onde há roupas penduradas em varais:
cuecas, toalhas e camisas que choram
lentas lágrimas sujas.

SUCEDE que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas

y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,

y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

(Pablo Neruda)

TESTAMENTO

Cuando te digan
que no estoy preso,
no les creas.
Tendrán que reconocerlo
algún día.
Cuando te digan
que me soltaron,
no les creas.
Tendrán que reconocer
que es mentira
algún día.
Cuando te digan
que traicioné al partido,
no les creas.
Tendrán que reconocer
que fui leal
algún día
Cuando te digan
que estoy en Francia,
no les creas.
No les creas cuando te muestren
mi carnet falso,
no les creas.
No les creas cuando te muestren
la foto de mi cuerpo,
no les creas.
No les creas cuando te digan
que la luna es la luna,
si te dicen que la luna es luna,
que ésta es mi voz en una grabadora,
que ésta es mi firma en un papel,
si dicen que un árbol es un árbol,
no les creas,
no les creas
nada de lo que digan
nada de lo que te juran
nada de lo que te muestren,
no les creas.

Y cuando finalmente
llegue ese día
cuando te pidan que pases
a reconocer el cadáver
y ahí me veas
y una voz te diga
lo matamos
se nos escapó en la tortura
está muerto,
cuando te digan
que estoy
enteramente absolutamente definitivamente
muerto,
no les creas,
                      no les creas,
                      no les creas,
                      no les creas.

Calor de Janeiro

Grandes distâncias ando a pé
atravesso zonas particulares de guerra
nas janelas de arranha-céus antevejo duelos
são esgrimistas engravatados
defendendo causas sem sentido para mim
e o céu sempre o mesmo céu sempre o mesmo
manto acinzentado e manchado de pouco azul
com suas ameaçadoras esponjas úmidas
trazendo consigo novidade nenhuma
o caudaloso terror fluído de verão
uma enxurrada de fatos previamente esclarecidos
por profetizas e alguma ciência em horários noticiosos
enquanto a esmagada maioria retorna a seus lares
antes que a cidade entorne e torne a travessia impossível

Passeio em Curitiba

Boné de guri

protegendo a cabeça

ah, miserável bola de fogo!

incendeia o chão que piso

e apressa meus passos

até a boca maldita

onde falsos índios

tocam guaranias

na manhã sabatina

– o  céu cinzento –

de um estranho verão

em Curitiba.